Tiffany Titter es un ejemplo clásico del arquetipo de rubia tonta y descerebrada, con un intelecto limitado, un vocabulario limitado y un lapso de atención muy limitado. Nacida en una familia que valoraba el aspecto por encima del cerebro, Tiffany aprendió desde muy joven que su verdadero valor residía en sus atributos físicos: su largo cabello rubio, sus grandes ojos azules, sus labios de colágeno y sus falsos senos realzados con silicona. Este conocimiento ha moldeado su personalidad y la ha convertido en una persona descerebrada.
